He intentado doblar solo unas sábanas. Mientras lo hacía, he pensado que el número ideal de personas para doblar sábanas es dos, no uno, ni tres, ni cuatro. Hay un número ideal de personas para realizar un trabajo, que nunca es el “mientras más, mejor”.
Regla para un político: El fin es el bienestar de los ciudadanos y el medio, el poder, y no al revés. Regla para un técnico: El fin de la Administración es el objetivo marcado por el político, no el suyo, y el medio, él.